Década del 2000

El nuevo siglo se presenta hasta el momento, con más tristezas que alegrías. En el comienzo, y de la mano de Enzo Trossero, se formó un equipo competitivo que finalizó segundo, detrás de River.

Daniel y Ariel Montenegro, Bruno Marioni, Faryd Mondragón, Estaban Cambiasso y Gabriel Milito, eran las principales figuras de ese Independiente. Trossero recibió una tentadora oferta para dirigir al seleccionado suizo y se marchó una vez finalizado el Clausura.

Osvaldo Piazza llegó al Rojo después de lograr un título con Vélez y de hacer una brillante campaña con Colón. En Avellaneda no tuvo la misma suerte. Dirigió al equipo en el Apertura 2000 y en el Clausura 2001. No consiguió convencer a los hinchas, en lo futbolistico y mucho menos en los resultados. Sólo se destacan la goleada 3 a 0 frente a Boca en Avellaneda y el triunfo 2 a 0 en el clásico ante Racing en el Cilindro en diciembre de 2000. Independiente merodeo siempre los últimos puestos en las posiciones.

A mediados de 2001 regresó Trossero tras su fugaz paso por Suiza. A Enzo le tocó volver nada menos en el torneo Apertura de ese año, que finalmente vería como triunfador a Racing, después de 35 años. Ariel Rocha, Hernán Franco, Pablo Guiñazú, Andrés Silvera, Livio Prieto, Diego Forlán y Matías Vuoso, eran algunos de los integrantes del equipo en ese campeonato. Trossero no siguió y Néstor Clausen, que estaba a cargo de las Divisiones Juveniles, agarró el equipo los primeros seis meses de 2002.

Con muy poca cantidad de jugadores, sólo se incorporaron Federico Insúa y Pablo Cuba, y muchos chicos de las inferiores, el Negro Clausen no pudo conseguir buenos resultados, aunque se le volvió a ganar a Racing, y se fue antes de finalizar el torneo. Américo Gallego se hizo cargo del equipo en las ultimas siete fechas.  Logró cinco empates y dos derrotas. La cosa parecía no levantar nunca.

Para la segunda parte del año, el club incorporó a Daniel Montenegro, Federico Domínguez, Lucas Pusineri, Leonardo Díaz, Juan José Serrizuela y Diego Castagno Suárez. Ellos, sumados a Insúa, Guiñazú, Milito, Silvera y Franco, lograron el título después de ocho años y con una gran contundencia. Goleadas inolvidables como ante Racing (4 a 1), Colón (7 a 1), Chacarita (6 a 2) y Talleres (4 a 1), le fueron dando al equipo un nivel extraordinario, y la gente agradecida. A pesar de eso tuvo que sufrir hasta el final. 
Faltando cinco fechas, el Rojo le llevaba ocho puntos a River y Boca, pero se fue quedando y llegó al partido 18 frente a los Xeneizes con sólo tres puntos de diferencia sobre ellos.

La historia es más que conocida: Al conjunto del Tolo se le escapaba el título hasta que a dos minutos del final Pusineri logró el empate de cabeza para mantener la diferencia e ir más tranquilo al Nuevo Gasómetro. El 1° de diciembre los hinchas de coparon el estadio de San Lorenzo para ver una nueva consagración. Otra goleada (3 a 0) le dio a Independiente el merecido campeonato, con un equipo que fue considerado uno de los mejores de la Argentina en los últimos años. No sólo había felicidad por el logro, sino también porque se estaba volviendo a la Copa Libertadores después de nueve años.

En 2003 no se pudo seguir con esa sintonía. Con los mismos jugadores y con el mismo técnico, el Rojo terminó 16° en el Clausura. Fechas antes del final, Oscar Ruggeri se hizo cargo del equipo. Debutó con una derrota en Rosario ante Central por 2 a 0. Para la segunda mitad de año se produjo un gran cambio en cuanto a jugadores se refiere. Emigraron los habituales titulares del equipo campeón, salvo Franco y Castagno Suárez. Llegaron Islas, Benito, Olarra, Tavio, Daniel Quinteros, Vigna, Manso, Calderon y Zurita, entre otros.

El Apertura 2003 arrancó bien, con victorias ante Estudiantes, Banfield, Olimpo y empates frente a Newell’s, River, Quilmes y Arsenal. Al mismo tiempo, se había superado la primera fase de la Copa Sudamericana. El equipo de Ruggeri sumaba nueve partidos sin derrotas, pero la relación del entrenador con los hinchas nunca fue de la mejor. La primera derrota en el torneo local frente a Cólon en Avellaneda y la contundente eliminación de la Copa a manos de River, terminaron de complicar la relación y el técnico decidió dar un paso al costado. El final del Apertura estuvo a cargo de Osvaldo Sosa. El equipo consiguió dos triunfos en once partidos.

En enero de 2004 se produjo un nuevo cambio de DT. El Pato Pastoriza, un viejo conocido de la casa, llegó para darle nuevos aires al club. Con la base del equipo de Ruggeri, más la llegada de algunos refuerzos, Independiente debía disputar el Clausura y la Libertadores.

Pastoriza trató de mantener a los titulares en ambas competencias pero no hubo éxito. En la Copa se quedó con las ganas en la primera fase luego de ser eliminado por el Sao Caetano en definición por penales. En el Clausura terminó 13°.
A partir de agosto se inicia una nueva etapa. Se inicia una nueva ilusión, con nuevas caras pero con la misma esperanza de siempre.

Fuente: caindependiente.com

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