Década de 1930

En 1931, el fútbol argentino comenzó un camino creciente, el de la profesionalización. Los jugadores pasaban de una institución a otra por dinero.

En Independiente ya eran “Los Diablos Rojos de Avellaneda”, cuando en esa primera temporada profesional dos cracks del amateurismo, Ravaschino y Seoane, empezaron a compartir el ataque con un pibe al que todos llamaban el “Cuila”. Pronto los diarios empezaron a hablar de su nombre: Antonio Sastre. El primer rival fue Racing. Pero tuvo inconvenientes en formar el equipo y el partido se postergó para el final de la temporada. Así fue como Independiente debutó en la segunda fecha, con un empate 1 a 1 ante Argentinos. Ese partido formó con: Sangiovanni; Ferro y Chiarella; Bartolomedi, Gros y Echeverría; Fazio, Sastre, Ravaschino, Seoane y Constante. La semana siguiente, la mismo formación consiguió el primer triunfo del profesionalismo ante Huracán por 3 a 1.

A comienzos de los ’30, Independiente ya sumaba 5.400 socios y ese poder económico le permitió contratar a tres futbolistas uruguayos: Roberto Porta, Juan Carlos Corazo (abuelo materno de Diego Forlán) y Juan Carlos Ferrou.

El gran equipo que comenzaba a gestarse, estuvo a punto de conquistar el torneo de 1932. Recibía a Racing en la última fecha y de entrada quedó en desventaja aunque igualmente podía dar la vuelta olímpica y con el título asegurado Independiente reguló sus fuerzas, porque River, supuestamente, también estaba perdiendo con San Lorenzo. Supuestamente, porque por entonces, sin radios portátiles, los resultados de las otras canchas se seguían a través de los tableros que la revista Alumni instalaba en cada estadio.

El encargado de colocar los resultados en Alsina y Cordero era hincha de River y prefirió ocultar la verdad: hacía varios minutos que los millonarios habían empatado. Los jugadores del Rojo miraban el tablero de reojo y con el silbato final se fundieron en fuertes abrazos. En ese instante, el encargado del tablero puso el gol de River. Los hinchas lo querían matar. Tuvo que disputar una final de desempate ante River, en cancha de San Lorenzo. La perdió 3 a 0.

En 1933 llegó el arquero Fernando Bello, un año después lo hicieron Celestino y Antonio Martínez y Arsenio Pastor Erico. Pero para la gloria flataban todavía cuatro años. En 1935 se sumó José Zorrilla y volvió Orsi, después de ser campeón mundial con la Selección de Italia. En el ’37 se incorporaba Vicente de la Mata, con sólo 17 años y una gambeta increíble. Con su inclusión, se formaba un trío de ataque terrible, junto a Erico y Sastre. Juntos marcaron 556 goles.

El Rojo salió sexto en 1933, segundo en 1934 y 1935. En 1936 se quedó con la quinta ubicación, además de inaugurar la sede de la Avenida Mitre 470; por entonces el número de socios trepaba a 18.000. En el ’37 volvió a ser subcampeón. El primer título profesional llegó en 1938, con dos puntos de ventaja sobre River. El equipo que consiguió el campeonato era: Bello; Lecea y Coletta; Franzolini, Leguizamón y Celestino Martínez; Vilariño, De la Mata, Erico, Sastre y Zorrilla.

Erico volvió a ser el goleador del torneo, al igual que en 1937 y luego repitió en el ’39. Ese equipo desplegaba un fútbol formidable. En el camino hubo goleadas memorables, como el 8 a 0 sobre Almagro y el 9 a 2 ante Chacarita.

El campeonato de 1939 también quedó para el Rojo. También vencieron a Peñaron y ganaron el título de Campeones Rioplatenses. Este equipazo hizo 218 goles (83 los anotó Erico). El torneo de 1938 lo ganó con 82,8% de eficacia y el segundo con el 82,3%. Fue el equipo más goleador del fútbol con 115 goles en 32 partidos en 1938 y 103 en 34 partidos en 1939. Siempre jugaba a cancha llena. La familia entera estaba presente en los estadios. Las claves: una defensa impasable y un ataque demoledor.

Fuente: caindependiente.com

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