Década de 1910

Independiente estaba inscripto en Segunda y Tercera División. En Segunda tuvo un desempeño regular, pero en la tercera debutó perdiendo con Atlanta ¡21 a 1!

Quienes recordaban aquel encuentro le echaban la culpa de la goleada a un arquero improvisado, aunque nunca mencionaban su nombre. Encima, pocos días después, el 9 de junio de 1907, debían enfrentar por primera vez en la historia al Racing Club, los vecinos de la Tablada de Avellaneda, junto a “los cuatro Ombúes”.

Estos rivales, agrandados por la Estrepitosa caída de Independiente, salieron a provocar con pintadas que pretendían anunciar una nueva debacle: ¡40 a 0!, se leía en las paredes del barrio. Pero llegó la tarde del choque y, con otro arquero, claro, vino la redención: la primera victoria ante Racing. Fue un 3 a 2 conseguido por el siguiente equipo: Bazzara, González y Paitz; Zetti, Hermida y Marcelo Degiorgi; Pomarini, Arregui, Tagliaferro, Pelufo y Rosendo Degiorgi. Este último, el mismo que fuera el primer presidente, marcó el gol del triunfo, que las crónicas de la época narraban así: “Faltaban dos minutos cuando el wing derecho Antonio Pamarini se hizo de la pelota, la llevó consigo largo trecho esquivando adversarios hasta que alcanzó la proximidad del área grande. Desde allí lanzó un centro que el otro wing, Rosendo Degiorgi, recibió a la carrera proyectando un formidable shot que batió la valla defendida por Marengo”. Un triunfo sobre Racing. El primero. Y en Avellaneda.

La popularidad creciente obligó a Independiente a afincarse en un campo con mayor capacidad. El presidente Juan Mignaburu lo encontró en la Crucecita, partido de Avellaneda, zona más conocida como Barracas al Sur. De inmediato se acordó el alquiler. Para inaugurarlo, se organizó el primer encuentro internacional del Club; Fue un 0 a 0 ante el Bristol de Montevideo, pero lo trascendente no fue ni el resultado ni el rival, sino la vestimenta del recientemente bautizado Club Atlético Independiente.

Ese día vistió por primera vez la camiseta roja. La idea surgió del presidente Arístides Langone, cuando vio jugar al NottinghamForest de Inglaterra, que había pasado por Argentinaen 1905 en busca de partidos amistosos que reforzasen su experiencia para el ya popular campeonato inglés. “Quiero esos colores para Independiente -se dijo para sí Langone-, ¡Parecen verdaderos diablos rojos!” Para que ese apodo se pegara al nombre de la Institución faltaban todavía dos décadas, pero bajo la tela roja ya flameaba ese fuego que desde siempre distinguió a Independiente. En 19009 el equipo que participaba en Segunda División ganó la Copa Bullrich, el primer trofeo importante, luego de vencer a Gimnasia y Esgrima, Ferro y San Isidro.

Esa escuadra formaba con Buruca Laforia; Deluchi y Ochoa; Moretti, Scala y Amadeo Larralde; Ibáñez, Collazo, Leal, Viegas y Miguel Larralde. El arquero, José Buruca Laforia, era el mismo que había defendido la valla del Alumni multicampeón de la primera década del siglo XX. Sí, eran tiempos dominados por el Alumni. Estaba apareciendo Racing con su fútbol criollo, lo que le dio el nombre de “La Academia”.

Se habían fundado casi todos los clubes importantes del fútbol argentino, pero Independiente ya se distinguía por una manera de jugar que impuso como un sello a lo largo de sus 100 años: el buen fútbol. Fueron los comienzos de una tradición, la que enseguida lo llevaría a la Primera División. Fue en 1911, luego de igualar 1 a 1 (resignando Independiente el título), en el desempate por el ascenso, con Porteño.

Al año siguiente, la flamante Federación Argentina de Football invitó a Independiente a participar en su campeonato de Primera, en lo que fue la primer gran escisión del fútbol argentino. Y quedó en la historia como el último ascenso, porque desde ese entonces nunca descendió; un privilegio que comparte junto a Boca y River, el de ser  los únicos que jugaron en la elite durante todo el profesionalismo.

A este récord se le sumarían muchos más. Pero ya se dijo, la década del ’10 fue toda de Racing, aunque así y todo, Independiente, convertido en su clásico rival, lograría la hazaña de ser el único equipo que lo vencería en 1917, cuando se impuso por 1 a 0. También le había ganado en 1915, pero el equipo celeste y blanco protestó ante el tribunal por la indebida inclusión del jugador Capelletti y terminó quedándose con los puntos.

Fuente: caindependiente.com

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